No me gusta la Navidad (spoiler: no pasa nada)

La Navidad llega, y con ella las luces, los villancicos, los memes del Grinch y, por supuesto, las expectativas. Que si tienes que estar feliz, que si toca reunirse con la familia, que si las cenas interminables… Pero, ¿qué pasa si la Navidad no es lo tuyo? ¿Si no te emocionan los turrones ni los regalos? Pues pasa que no pasa nada. Literalmente.

En este post vamos a hablar sobre por qué es perfectamente válido (y hasta saludable) que no te guste la Navidad. Y, además, te voy a dar algunos tips para vivir estas fechas de una forma más alineada con tus valores. Porque, al final del día, lo importante no es encajar en las expectativas sociales, sino conectar contigo mismo/a.

La trampa de las «fechas felices»

La Navidad viene envuelta en un paquete de marketing que grita «felicidad obligatoria». Desde pequeños nos han pintado esta época como la más mágica del año: risas, amor, regalos y una familia perfecta cenando junta. Pero la realidad puede ser muy diferente.

Tal vez no disfrutas de estas fechas porque:

  • Tienes recuerdos complicados relacionados con la Navidad.
  • No te llevas bien con ciertos miembros de tu familia.
  • Te abruma el consumismo desenfrenado.
  • Simplemente prefieres otras formas de celebrar (o no celebrar).

Y todo esto está bien. Porque tu experiencia y tus emociones no tienen que ajustarse a lo que dice el calendario ni a lo que marcan las redes sociales. La terapia de aceptación y compromiso (ACT) nos enseña que lo importante no es luchar contra cómo te sientes, sino aceptar esas emociones y decidir qué harás con ellas.

Lo que de verdad importa: tus valores

En Motus trabajamos mucho con los valores. Los valores son como un GPS interno que te ayuda a tomar decisiones basadas en lo que realmente te importa, en vez de reaccionar a lo que «se supone» que deberías hacer.

¿Qué significa esto en Navidad? Significa que puedes (y deberías) definir qué es importante para ti durante estas fechas. Por ejemplo:

  • Si valoras la conexión, tal vez elijas reunirte con amigos cercanos en lugar de una cena familiar que te genera estrés.
  • Si valoras la tranquilidad, quizá prefieras pasar la Nochebuena viendo una serie en pijama.
  • Si valoras la generosidad, puedes buscar formas de ayudar a los demás que no impliquen regalar cosas materiales.

La clave está en alinear tus acciones con tus valores, no con las expectativas externas.

Tips para unas fiestas alineadas contigo

  1. Dale espacio a tus emociones: Si te sientes triste, enfadado/a o indiferente, no pasa nada. No necesitas «arreglarte» para disfrutar la Navidad. Deja que las emociones vengan y vayan, como olas en la playa.
  2. Redefine tus tradiciones: Quién dice que necesitas un árbol o una cena con 12 platos. Puedes crear tus propias tradiciones: maratón de películas, un viaje en solitario, o incluso ignorar la Navidad por completo.
  3. Comunica tus límites: Es probable que alguien te diga «¡Pero, ¿cómo no te va a gustar la Navidad?». Respira y explica, si lo deseas, cómo te sientes y qué necesitas para estar bien. ¡Y recuerda que también está bien no dar explicaciones!
  4. Encuentra formas alternativas de conectar: Si no disfrutas de las reuniones masivas, busca formas más pequeñas y significativas de conectar con las personas que te importan.

La Navidad, como cualquier otra fecha del año, es lo que tú decides que sea. No necesitas ponerte un gorro de Papá Noel ni amar los villancicos para disfrutar estas fechas. Tampoco necesitas sentirte culpable por no emocionarte con ellas. Lo importante es que vivas de acuerdo con tus valores y, sobre todo, que seas amable contigo mismo/a.

Así que si eres de los que piensa «No me gusta la Navidad», quiero que sepas que está bien. Tienes todo el derecho del mundo a vivir estas fechas a tu manera (o a no vivirlas en absoluto). ¡Feliz Navidad a t